domingo, 15 de diciembre de 2013

Liberty walk.

Hay salida, pero está al final del túnel, parece inalcanzable.
Soñar que la alcanzas es como soñar que eres libre.
No preguntéis el por qué incrédulos, ni que la libertad existiera.
Pero es bonito pensar que está y creer en los finales felices.
Imaginar que no estás triste y que lo que está por venir será mejor.
¿Qué nos queda si no?
A veces no hay más opción que engañarnos convenciéndonos a nosotros mismos de que todo irá por buen camino, aunque nuestro corazón sepa que no es verdad.
Aceptar la realidad y subordinarnos a ella; esclavos.
Encadenados a los problemas y al mal fario.
A los días grises, al amor ajeno que ves desde el otro lado de la calle, a la felicidad que observas en el prójimo y que aparenta estar tan lejos.

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