sábado, 30 de marzo de 2013

El primer y el último amor.

-Una vez, en un parque, me hice una herida yo misma con la inicial del chico que me gustaba.
+¿Eso lo has puesto en el currículum?
-Jajajaja, No, que va, me acabo de acordar. Me levantaba la postilla todos los días para que me dejase cicatriz y, así, no olvidarlo nunca. Juraba que era el amor de mi vida.
+Bueno... ¿Cómo todos los críos no?
-No... Como todo el mundo. El primer amor y el último se sienten igual. Eso, es lo que se tarda en entender.
+Ya... ¿Y cuándo te diste cuenta tú?
-Pues cuando dejé de levantarme la postilla... Llega un día en el que te das cuenta de que en esa pareja sólo quedas tú. Y que lo único que te ata a él es esa herida y que haciéndola sangrar no mantienes vivo su recuerdo, si no el dolor de la pérdida.

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