Es cuando le ves, te ve, le miras, te mira, y sin motivo alguno sonríes.
Y ya... ya te quedas con esa imagen en la cabeza para lo que queda de día.
Entonces, te pones a contar lo que queda para volver a verlo.
Para poder verle sonreír, sonreirte y tú hacer lo mismo.
Porque, hay momentos, que repetirías una y otra vez, y ese, es uno de ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario