No te pedí que aparecieras. No te pedí que te presentaras. No te pedí que me sonrieras, ni que me miraras. No te pedí que me hicieras pensar en ti. Ni que más tarde me hicieras sonrojarme. Ni siquiera te pedí que me miraras de esa manera. Tampoco que me hicieras echarte de menos. No te pedí nada de eso...
Pero sin embargo, lo hiciste. ¿Por qué? ¿Tan poco te importo para que juegues conmigo?
Que sepas que fui tu marioneta durante un tiempo, pero que la fiesta se acabó, no te quiero más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario